Tengo miedo a cambiar de vida

Algo ha latido dentro de mí desde hace muchos años: Tengo miedo a cambiar de vida. Ahora lo sé y entiendo por qué.

A lo largo de mi vida he sentido el deseo de cambiar de vida y viajar, descubrir otros países, otras culturas y de vivir de una manera más sencilla a la que estoy acostumbrado. Durante muchos años he tenido la sensación de poder optar a una vida diferente y no atreverme a dar el paso. Ahora, que estoy escribiendo estas líneas sentado bajo un árbol y con mi bicicleta de viajes al lado, para que entiendo con más claridad por qué no arrancaba lo que yo llamo Mi viaje interior.

 

Cuando uno emprende un cambio de vida antes debe recorrer un viaje quizá más largo y doloroso: un viaje interior. Un viaje interior es aquél que recorremos a las profundidades de nuestra propia identidad y que nos ayuda a entender mejor nuestras emociones, limitaciones y deseos. Este es el viaje que, aún sin saberlo, estuve transitando durante años tratando de encontrar el sentido de mi propia existencia. Habían cosas que sabía y cosas que no sabía de mí mismo. Lo que sí sabía perfectamente es que amo la libertad, el aprendizaje y descubrir cosas nuevas. También sabía lo que no me gustaba: trabajar en un empleo que ya no me llenaba, los compromisos sociales y las personas empeñadas en hacer creer a los demás que el mundo es una porquería.

Sin embargo no sabía cómo toda esa información que tenía sobre lo que me gustaba y lo que no me gustaba iba a ayudarme a cambiar de vida. Sin saberlo, tenía un montón de miedos y limitaciones que no me dejaban avanzar.

Hoy quiero compartir contigo algunas de esas limitaciones y miedos que tuve antes de cambiar de vida.

  • Miedo al fracaso.

Yo era de aquellos que decían que hay que ser valientes y hacer en la vida lo que uno siente sin importar lo que digan los demás. Pero mis actos decían todo lo contrario. Estaba atrapado en una vida de horario de oficina, cobijado en la seguridad de un empleo seguro y deseando que llegara final de mes para cobrar mi recompensa por soportar aquello que no deseaba hacer. Realmente con perspectiva, lo reconozco: tenía miedo al fracaso. 

Miedo a iniciar una aventura que nadie iba a entender, miedo a volver al trabajo habiendo fracasado en mi sueño, miedo a no saber hacerlo bien o no encontrar la manera. Ese miedo me paralizaba de una manera absurda. Ahora que he llegado a vencer ese miedo te aseguro que todos tenemos las capacidades para llevar a cabo nuestros sueños. Sólo hay que tomar la decisión adecuada. Las personas tenemos una tendencia excesiva , incluso obsesiva, a temerle al fracaso. Rara vez nos enseñan a enfrentarnos al fracaso y, ¿sabes qué? Forma parte de vivir. Cuanto antes aceptes que en algún momento de tu vida vas a fracasar, mejor, porque es inevitable. Ahora bien, el cómo gestionas tú ese fracaso y el cómo te afecta depende sólo de ti. Puedes ser esclavo de las opiniones de los demás y dejar de intentarlo o ser fiel a lo que sientes que arde dentro de ti y luchar por lo que deseas con todas la fibras de tu cuerpo.

 

  • Miedo a la escasez.

Otro de los miedos que me frenaban a la hora de cambiar mi vida y vivir viajando era el de la escasez. El factor económico era algo que me tenía realmente preocupado. ¿Cuánto dinero iba a necesitar para dar la vuelta al mundo? ¿Cómo iba a generar dinero a partir de ahora? ¿Cuánto tiempo me iba a poder mantener viajando?

Cuando uno piensa con miedo las respuestas que obtiene a las preguntas que se hace pueden ser muy rocambolescas.

Creo que el dinero es una buena herramienta para conseguir algunas cosas, pero no la única. Cuando todavía no sabíamos cómo iba a ser enfrentarse económicamente a un viaje sin fecha de retorno Blanca y yo pensamos en hipotecarnos y comprar una vivienda para alquilar. De esa manera, y si todo iba bien, podríamos vivir de la renta y tener un ingreso pasivo que nos permitiera vivir viajando. Era un plan que necesitaba unos 8 años de nuestro trabajo para poder reunir los ahorros suficientes como para empezar esa hipoteca siempre y cuando no hubiera complicaciones, como que alguno de los dos perdiera el trabajo o que el inquilino dejara de pagar. Cuando estábamos revisando nuestro astuto plan minuciosamente nos dimos cuenta de que el impedimento para dar la vuelta al mundo no era económico: el problema era que teníamos miedo.

Óscar realizando el Tour du Montblanc que recorre 170 kilómetros cruzando 3 países: Francia, Italia y Suiza

 

Para dar la vuelta al mundo no necesitas ser rico. Eso es algo que todo el mundo dice y que suena muy bonito pero, “¿qué hay de verdad en eso?”, nos preguntábamos. Y es que lo cierto es que no necesitamos grandes cantidades de dinero para viajar siempre y cuando no lo queramos hacer al estilo convencional. ¿Cuál es el estilo convencional? El único que habíamos aprendido: Billetes de avión, reserva de hotel y comida en restaurante. 

Pero, ¿por qué teníamos miedo a la escasez, a viajar con poco dinero? Porque era algo nuevo, diferente. ¿Dormir sin agua corriente al lado? ¿Esforzarme cada día a pedalear para poder avanzar? ¿Cocinar mi comida en un camping gas? Un cambio de vida en toda regla.

El problema es que no éramos conscientes de lo capaces que éramos de vivir felizmente con muy poquito. Tampoco sabíamos la habilidad que tiene el ser humano para apañárselas y adaptarse a los cambios cuando lo necesita. ¿Quién dijo que no podíamos inventar otra forma de ganar dinero durante el viaje? 

Hemos conocido a personas que están dando la vuelta al mundo con muy poco dinero, incluso algunas que se han quedado sin blanca en mitad del trayecto y han tenido que hacer malabares para ganarse la vida mientras viajaban. Y es que no te das cuenta de lo capaz que eres de inventar, crear y adaptarte a una nueva forma de vivir hasta que la tienes delante.

  • El miedo a las despedidas.

Todos tenemos un entorno: ya sea laboral, familiar o amistoso. Durante nuestra vida se van tejiendo decenas de relaciones y algunas de ellas nos acompañan a lo largo de toda nuestra existencia. Nosotros somos  muy afortunados en este aspecto: tenemos una familia y unas amistades que nos quieren y que siempre están ahí. Despedirse de todo ese entorno y aceptar que, a partir de ahora, no los vas a ver como cada día, no es fácil.

Madre solo hay una. Ésta en concreto vale un imperio.

Lo conocido nos hace sentir bien y por ello tu mente siempre va a intentar boicotearte cuando quieras adentrarte en algo nuevo o en un cambio de vida. 

“Tampoco estamos tan mal”. Esta es la frase que más resonaba dentro de nuestra conciencia cada vez que pensábamos en cambiar de vida. Pero, ¿qué pasaría si sustituyéramos el “tan mal” por el “bien”?

De nuestro proceso de cambio de vida hemos aprendido varias cosas:

  • Cuando estás planeando un cambio muchos amigos y familiares van a intentar quitártelo de la cabeza. No te ofendas, lo hacen desde el amor y para protegerte, seguramente porque ellos también proyectan sus miedos hacia ti.
  • Nunca va a ser el mejor momento para cambiar. Siempre podría pillarte en un mejor momento, pero no funciona así. Si aplazas tu cambio por un factor externo es probable que te pases la vida esperando algo que nunca llegará.
  • Las cosas importantes perduran si uno pone real interés en que así sea. En nuestro caso el contacto con la familia. Hoy en día y con las nuevas tecnologías podemos enseñar a nuestra familia a usar Skype o Whatsapp y seguir hablando con nuestros seres queridos o tomar algún avión cada cierto tiempo para visitarlos. Tu cambio no tiene por qué ser “o todo o nada”.
  • El mundo está lleno de personas maravillosas que te van a ayudar y de amigos que están esperando a que los conozcas. Si pierdes algunas amistades a causa de tu cambio no te preocupes, porque hay cientos de personas por conocer en el mundo que sí van a apoyarte en las decisiones que tomes.

¿Un consejo? Pon una fecha a tu cambio de vida e idea un plan para conseguirlo, no importa si es un gran cambio o si es pequeño. Poco a poco verás que, a pesar de los miedos, con esfuerzo e ilusión lo demás sencillamente fluye.

Hoy, después de haber conseguido mi propio cambio de vida, estoy viviendo el sueño de dar la vuelta al mundo en bicicleta y, mientras lo hago, ayudo a otras personas que buscan su propio cambio de vida a desprenderse de los miedos y limitaciones que le impiden conseguirlo. En mi academia de desarrollo personal enfocada al cambio INSPIRA, comparto contigo a través de vídeo cursos todos los conocimientos y herramientas que debes poner en práctica a la hora de enfrentarte a un nuevo cambio de vida. 

A todas las personas que quieren dar el paso ahora, las llamamos cariñosamente : Padrinos de Vivir en ruta, ya que contribuyen a que nuestro propio sueño siga siendo una realidad.

Tus sueños te están esperando y tú puedes ser su principal enemigo o su fiel aliado. ¿Qué decides?

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7 comentarios en “Tengo miedo a cambiar de vida

  1. Qué bonito! Hay veces que el cambio de vida entra de sopetón y haciendo mucho ruido! Yo lo abracé y confíe en que todo iba a salir bien… Y de echo así está siendo, aunque para mis objetivos si es verdad que abría que trabajar aspectos que me limitan… Un besazo enorme!

    • Dicen que la mente es tremendamente plástica, que puede adaptarse con una habilidad asombrosa a los cambios y a las circunstancias… a veces cuando un cambio brusco llega a nuestras vidas encontramos por sorpresa una fortaleza en nosotros mismos que hasta ahora desconocíamos. Un abrazo muy muy fuerte Noelia, eres un ejemplo a seguir para nosotros!

  2. Sois unos auténticos emprendedores ,empezar de cero siempre da miedo pero te regala momentos maravillosos como los que estáis compartiendo vosotros !adelante

    • Gracias Mariajo!! Siempre da miedo… unos resultados no garantizados hacen dudar a cualquiera, pero la vida es así. Si supiéramos con certeza lo que está por llegar nada sería tan divertido. Un abrazo!!

  3. Hola chicos ,soy Miguel el cansino de (Vivir Rodando) jajaja he terminado de leer el libro que por cierto se me a hecho cortísimo de lo abducido que me ha dejado, ya sabéis que yo estoy en ese proyecto de cambio también y que al final sera incluso antes de la fecha que me marque en un principio, me siento súper identificado de muchísimas cosas que contáis ,siempre me sentido así desde hace muchos años y no lo exageró OS quería “agradecer” que hayáis dedicado tiempo y esfuerzo en crear este libro tan inspirador y que estoy seguro que a muchas personas le sera muy útil ,espero que con el tiempo podáis escribir otro libro ,yo desde luego si lo hacéis lo leeré seguro jajaja ,bueno no me enrollo mas ,seguid disfrutando como lo hacéis y a seguir descubriendo el mundo que es una pasada .Un abrazo fuerte chicos y buena ruta.

    • Hola Miguel!!!!! El nómada interior te ruge jejeje muchas gracias por escribirnos!!!! Qué bien que te haya gustado el libro, lo hemos escrito desde el corazón. Mientras uno va rodando por ahí la cabeza va haciendo muchas conexiones y se pregunta muchas cosas,te sorprendes a ti misma dándote respuestas que ni siquiera sabías que tenías… A veces sólo hace falta tener tiempo y espacio libre en el disco duro de nuestro cerebro, dejándolo que reflexione sin el estímulo de la televisión o el trabajo para entender mejor por qué nos sentimos como nos sentimos y qué Podemos hacer al respecto. Un abrazo grande amigo y gracias de nuevo por darnos tu opinión!!

  4. A mi me da la sensación d q algo falta.. Algo no esta del todo bien.. Asta q me subo a la bicicleta y empiezo a rodar.

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